Extracto obtenido del Registro de la Segunda Guerra, sección 568
A pesar de las dificultades, nunca nos rendimos. Ellos nos persiguieron en una lucha sin fin por coartar nuestra libertad de expresión. Por sellar nuestras naves con silencio. Por condenarnos a no decir lo que pensábamos.
Empezó con pequeños avisos, noticias sobre detenciones a lo largo del espacio y el tiempo. Un pequeño conductor de cohete por aquí, un piloto de cargueros por allá. Pronto la cosa fue a peor y se hizo responsable a la tripulación de las opiniones políticas vertidas por sus pasajeros.
El miedo se extendió como la pólvora, pero unos pocos hicieron frente a la Honorable Corporación, pagándolo con acoso permanente. El desconocimiento que la Federación de Arbitraje mantenía sobre las nuevas formas de comunicación facilitó la tarea a los poderosos.
Porque su lucha es nuestra lucha, que estas palabras reflejen sus esfuerzos por lograr la libertad en el universo.
Julio Alonso, blogger de Merodeando ha sido condenado a pagar 9.000 euros de multa a la SGAE por daños al honor en un post que informaba sobre un Google Bomb. Puño de hierro, mandíbula de cristal.
Desde estas líneas, el Señor Libro quiere expresar su apoyo a Julio, así como su reprobación más absoluta a la Sociedad General de Autores y Editores.